Facundo's profileAl otro lado de la nube ...PhotosBlogListsMore Tools Help

Blog


    February 26

    AUTOPISTA AL INFIERNO (A.K.A. AUTOPISTA A MERLO)

    La salida del último sábado perfilaba a ser la usual, con mi hermano y Cía. (no la agencia del gobierno norteamericano, aunque a veces nos enteramos de cada cosa...), pero mi amigo Juancho me invitó poco gentilmente a asistir a una fiesta en una quinta, increpándome a que debíamos comprar bebidas para llevar y que yo tenía que estar puntualmente listo para salir a eso de la medianoche. Mientras él y su gente iban a ir a alimentarse, yo iba a estar disfrutando plácidamente del match de fútbol entre mi Vélez y los bichitos colorados (de vergüenza, por como juegan) de Argentinos Juniors. No quiero aburrirlos con el planteo táctico, pero vale resaltar que esta gentuza utilizó un claro, mugroso y defensivo 9-1-1 (necesitaba contar al arquero para poder hacer el chiste con el número telefónico de emergencias universal, pero después de tanta cháchara no vale la pena hacerlo). En fin, el partido se perdió, y los que me conocen saben que hasta que no me olvido de la derrota no puedo continuar disfrutando la vida. Aún así, sabiendo que iba a ir a una fiesta loca en una quinta, me predispuse a ello, haciendo mi mejor esfuerzo. Además de que la derrota en si me cayó como un baldazo de agua fría, hice honor a dicha expresión y me tuve que bañar con agua helada, debido a que estamos en pleno cambio de tanque de agua. A la medianoche estaba listo y prácticamente hasta había recuperado mi temperatura corporal. No recuerdo exactamente que fue lo que hice desde las 00:00 hs hasta las 02:00 hs, pero ese fue el tiempo que se retrasó mi amigo Juancho. Cuando finalmente llegó y partimos en sendos autos, resultó que faltaba todavía un integrante por recoger. El mismo vive al lado de un supermercado COTO y aparentemente se habría encadenado en nombre de Lita de Lázari y sus amas de casa desesperadas en la góndola de las verduras en reclamo por los altos precios porque el chabón NO SALIA MAS!!!
    Cuando salió, ahí si partimos definitivamente... el parabrisas. No el auto en el que iba yo, Pequeño Bandido nunca sufriría tal desgracia (este comentario es en compensación por el mal trato que usualmente le doy a este vehículo de la incultura). El que sufrió el percance fue el de Toia (un Gol en serio, je, te la creíste la buena onda Juancho), quien después del incidente tuvo que escuchar y soportar (mientras al mismo tiempo nos asesinaba en su mente) todas nuestras poco oportunas teorías acerca de lo que pudo haber provocado el temita... desde disparos de armas de fuego, pasando por un sachet de yogur volador, hasta el mismísimo impacto de un meteorito. Después de esto, Ignacio Copani reencarnó (ah no, como que no murió?) en Claudio y lo atamo´ con alambre.
    Continuamos viaje a 60km por hora por precaución. Por la velocidad y por la zona en la cual nos estábamos internando, que no era otra que Merlo (otra vez) temíamos que nos abordaran chorros después de trotar unos instantes al costado del auto. De hecho uno quizó llevarse el estéreo de Juancho (idem paréntesis anterior) pero yo desde el asiento de acompañante tironee un rato y me lo quedé. Si era Carl Lewis o Forres Gump se lo llevaba...
    Bueno, en el transcurso del viaje, Gaby, quien era el nexo fiesta – nosotros, deslizó una corrección: la joda no era en una quinta, si no en un club deportivo. Finalmente arribamos a eso de las 03:00 hs y después de beber algo quisimos retozar en la pileta un rato. Cuando vamos al auto a buscar la maya, resulta que para no desentonar con la noche Juancho no encuentra las llaves. Como no es el auto fantástico precisamente las mismas no obedecieron a nuestros llamados y hubo que buscarlas manualmente. Cuando Toia y Yo por fin las encontramos en una improvisada oficina de objetos perdidos, procedimos ante la urgencia a cambiarnos en pleno estacionamiento (también improvisado) con Pequeño Bandido de agente censurador.
    Cuando por fin saltamos al agua, creo que ni me llegué ni a mojar que un tipo ya nos estaba sacando al grito de “la fiesta terminó” (parecía que nos estaba echando la policía de un cabaret próximo a la clausura). La fiesta, por la cual no digo que dejábamos la vida, pero si gran parte de nuestra paciencia, se acabó. Volvimos a cambiarnos en el estacionamiento y esta vez si, mas allá que Pequeño Bandido nos cubría media concurrencia nos vio el culo y la otra mitad, las partes. Vestidos, secos y ofuscados, volvimos a nuestras vidas rutinarias pero sin desgracias, a 60 km por hora (salvo en un tramo que Juancho se alteró con un comentario del muchacho activista por los precios bajos y estuvo a 0,1 millas de viajar en el tiempo), no sin antes pasar a alimentarnos por una panchería de mala muerte, después de probar sin suerte que Mc Donalds nos vendiera unos patys a precios desorbitados.
    February 23

    CAMINANTE NO HAY CAMINO, SE HACE CAMINO AL ANDAR... EN ÉPOCA ELECTORAL

    Las idas y vueltas de la vida nos llevan por caminos inhóspitos. Por suerte ya se comprobó con contundente éxito que no todos nos conducen a Roma, aunque algunos poseen ciertos peajes que nos hacen pagar como si hubiésemos comprado un boleto de avión hacia esa misma ciudad. Hemos comenzado un nuevo año electoral y las calles porteñas se asemejan a las poco afortunadas calles de Bagdad. Espectáculos dantescos con excavadoras, cementadoras y martillos neumáticos que cobran vida y bailan alrededor de Mickey Mouse en una danza embriagadora (o esa sensación por lo menos nos provoca el TAKAKAKAKAKAKA en nuestros tímpanos después de un rato de exposición). Vuelan piedras por doquier, saltan ante nosotros desvíos improvisados como ventanitas de publicidad en internet y desfilan obreros con cascos llamativos, todos provistos de sus respectivos sandwiches de milanesa. Ya se presentaron en la sede del gobierno de la ciudad varias quejas por los ruidos, y es que, los mismos no permitirían oír nítidamente las boludeces que dicen los integrantes de Gran Hermano 2007 durante las 24 horas de transmisión. Yo, personalmente, quiero que ganen los que están, y no es que sea del oficialismo, pero imagínense por un segundo que se pierden las elecciones y entonces nos salen con “ah no, entonces lo de las calles no vale!” y ZAZ, después de la medianoche resulta que el asfalto se convierte en tergopor...