January 02
Un hombre quiere eliminar todo rastro del tiempo, hacer de cuenta que los años no existen o por lo menos que no se cuentan o no se dividen en meses, ni semanas, ni días. Quiere que del 31 de diciembre de 2006 al primero de enero de 2007 no haya mas diferencia que la que hay de un día al otro. Quiere que nada cambie sólo porque cambia el año, que no se tenga que proponer nuevos objetivos ni hacerse promesas para cumplir. Pero ese hombre vive en Buenos Aires y resulta que el 31 estaba perfecto y de repente el primero de enero se está cagando de calor a mas no poder y bueh, uno ahí se da cuenta que algo cambió, vas mirás el almanaque, mirás la temperatura en la tele, ves como 43° y ahí nomás descorchas la sidra, te abarrotás de garrapiñada la boca como un niño y te encomendás a los reyes magos para que te traigan un sueldo extra, que mucho tiempo en las zapatillas no podría sobrevivir porque los billetes comenzarían a desteñirse rápidamente en contacto con el sudor acumulado en las mismas a causa de esta ola de calor (ahora quién fue el cínico que se le ocurrió llamarla “ola” no se!). También comienzan a llegarte al celular mensajes con salutaciones por doquier (uno o dos días después de lo que deberían haber llegado). Los textos varían dependiendo quién los envíe, pero hay un denominador común en todos ellos y es la expresión “feliz ano nuevo”. Parece que para todos es muy trabajoso (o directamente impensado) molestarse en colocar la ñ donde corresponde. La “Ñ”!!! Una de las pocas cosas de las que nos podemos jactar los latinos y no la usamos! De todas maneras acepto los saludos como vienen y los tomo como una especie de deseo para que el comienzo de este año cuente con un renovado stock de “suerte” en mis arcas (no ancas).